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sábado, 11 de fevereiro de 2012

LA TEMPESTAD RUGE

“Es de noche...
La tempestad ruge em el mar...
Los rayos rompen lãs tinieblas,
Los truenos hacen cimbrar la tierra,
La lluvia cae a torrentes,
Olas enormes estallan em la playa solitária...

Se oye uma voz entre la tempestad...
–Señor, ¿por qué?
¿Por qué tengo que experimentar esta tempestad?
Está oscuro y hare frio,
Los rayos me han sacudido,
Los truenos me han cimbrado.
Estoy empapado de lluvia y
Las olas parecen aplastarme
Como a lãs conchas.
¡Perezco, Senõr!

Calladamente, Dios contesta y dice...
–Soy yo, no temas.
Tú pediste crecimiento
Para madurez,
Para alisar esas orillas escabrosas em tu vida.
¿Confiarás em mi lo suficiente para dejarme
Sacudirte,
Quebrarte,
Hasta molerte,
Para que yo pueda rehacerte,
Y cambiarte a mi imagen?

–Sí, Señor,
Ahora entiendo el propósito de la tempestad.
Tu la hás usado para
Cambiarme,
Para rehacerme,
Para formarme
A tu imagen.

–Mi vida es tuya, Señor,
Tuya para empaparla,
Tuya para quebrarla,
Tuya para molerla
Como tu quieras.

Ahora, de repente, há pasado la tempestad,
Las tinieblas se han ido,
Y rompe el Alba.
Prorrumpe el sol,
Bañando el mundo
Con su calor,
Su belleza,
Su paz.

–Señor, ahora comprendo...
Tuve que experimentar la ferocidad
De la tempestad,
Para ahora experimentar la plenitud,
La calma,
El calor,
La belleza
De tu paz.
Amén...” (Judit de Miller)

Na nossa vida encontramos vendavais, tempestades, maremotos, que dão uma reviravolta em nossa vida.

Momentos de calor, frio, tensão, calafrios, desespero, desconfiança, aceleram o comportamento humano, causa uma grande agitação.

Mas há os momentos de paz, de alegria, felicidade, harmonia, calma e quietude, eles também estão presentes.

O homem passa por diversas fases na vida, paixões, ignorâncias, bondades, crescimento, conhecimento, também às vezes quer sumir do mundo.

Mas se ele acredita e tem fé em Deus, sabe que ele não o abandona, descobre que ele deixa o homem vivenciar novos obstáculos para deles tirar lições e aprender.

Sem a intervenção de Deus o homem ia viver e regredir, destruir-se, pois não conseguiria crescer.